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La Revolución Francesa y la Genealogía

El 14 de julio de 1789 se ha convertido en un icono histórico: ese día los Parisinos tumbaron un símbolo de los años pasados destruyendo la cárcel de la Bastilla, un poco olvidada para ese entonces. La Revolución Francesa había empezado bastante antes, cuando el rey fue obligado a recibir unos cuadernos de las quejas del pueblo (los «cahiers de doléance»), y a aceptar que se organizaran charlas entre los representantes de la nobleza, del clérigo, y del tercer-estado (los otros).

El propósito de este artículo es presentar algunas consecuencias de esta agitación sobre el desarrollo de genealogía en Francia.

Antes de 1789 la investigación genealógica se realizaba para el establecimiento de los linajes de familias aristocráticas. La nobleza francesa incluía aproximadamente unas 200.000 personas, sobre una población total francesa de aproximadamente 27 millones de personas. De esta nobleza, cerca de 4,000 a 5,000 eran sumamente ricos. De los miembros de la Familia Real, la nobleza fue estratificada desde el más poderoso al más empobrecido la nobleza local.

Al principio, la nobleza había sido conferida para el servicio militar (la Nobleza de l'epee), y más tarde para otro servicio al monarca (la Nobleza del traje).

Durante el siglo XVIII el tamaño de la nobleza aumentó debido en parte a matrimonios entre nobles y ricos no nobles, y por premios otorgados por los reyes. Fue así que el término 'anoblis' entró en la moda, denotando una primera generación no noble. Es importante mencionar que al final del siglo XVIII sólo aproximadamente la mitad de la nobleza podría remontar su condición hacia atrás al medio del siglo XVII, y una estimación sugiere que sólo 40,000 nobles pudieron datar su nobleza aproximadamente hasta 1700.

Con este contexto, dentro de la nobleza se hizo cada vez más necesario determinar la condición y la antigüedad entre los nobles y fue así como los estudios genealógicos prosperaron. Algunas viejas familias nobles trataron de mantener distinciones basadas en estos orígenes nobles. Este fue un fenómeno bastante común en toda Europa y los trabajos genealógicos llegaron al extremo de tratar de demostrar el origen de un noble en un antepasado divino. Todo esto generó una actitud de desdén hacia la genealogía.

La resistencia de algunas facciones de la nobleza a las reformas presentadas en 1789 y 1790 condujo al Decreto de junio de 1790 que suprimió la nobleza. Con esto, los estudios genealógicos unidos con la nobleza fueron arrasados y redujeron el interés francés por la genealogía seria hasta cerca del final del siglo XIX.

En el aspecto positivo, la Revolución francesa introdujo un sistema de registro general de nacimientos, matrimonios y muertes en Francia (el Registro Civil), casi cincuenta años antes de que fuera presentado en Gran Bretaña. Esto, en la mayor parte de áreas de Francia, permite a genealogistas actuales remontar sus familias hacia el siglo XVIII, sin tener que recurrir a los registros eclesiásticos. Además los Registros Civiles tuvieron que implementar un sistema de índices decenales “tablas decenales” que en orden cronológico y alfabético indexan todos los nacimientos, matrimonios y defunciones producidos en un período de diez años. Este es un recurso de búsqueda útil cuando no se tienen fechas precisas.

Otro aspecto positivo fue la creación del sistema de Departamentos Administrativos. Un aspecto que a veces desorienta a los descendientes de franceses en otros países fue la implementación de un calendario especial: el calendario Republicano inventado por Romme y Fabre d'Eglantine, que fue establecido el 24 de noviembre de 1793, pero que retroactivamente comenzó el 22 de septiembre de 1792, el día siguiente a la abolición de la monarquía, y fue usado hasta el 1 de enero de 1806.

Además del registro civil, la revolución francesa condujo a la primera iniciativa principal hacia el establecimiento de un Censo regular de población. En 1793 la Convención trató de emprender un Censo, llamado ' el Censo de Año 2 ', según el calendario republicano. La burocracia existente y técnicas de medición pobres, heredadas del 'ancien régimen,' hizo su puesta en práctica imposible y sólo en 1799 se concretaron medidas apropiadas para emprender el Censo en 1801. Sin embargo, fue sólo en 1836 que métodos más regulares para tomar censos claramente fueron establecidos y el primer censo regular se realizó en 1868.

Para finalizar, durante la revolución francesa, destruir los papeles viejos significaba destruir privilegios, justificándose la quema de numerosos archivos.

Fuentes:
http://www.carabinieri.it/editoria/carabiniere/2002/06giugno/1societa/societa_art_03.html
http://www.sfhg.org.uk/history4.html

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